cuerpos desnudos y limpios
timidez del fulgor de una vela
paridoras de dudas y de convicciones,
luz de relámpagos fecundada en las auroras.
En la hora del amor enjambre deteniendo latidos.
Nosotras, alma de espejos,
de musgo rodeando
el significado de la palabra pecado;
nuestra preferencia será por la palabra olvido y sus significantes
cayendo como tertulias de poetas.
Nosotras, amadoras de brechas
dejando entrecruzadas las calles derechas,
destronando las torres espigadas,
descomponiendo las formas
en nuestros labios llenos de humo de cigarros
y de versos de poetas que nadie recuerda.
Nosotras, en los confines de un pueblo que nos niega,
a la luz de nuestros incendios,
de nuestros silencios,
nuestro retorno sin
disculpas ni explicaciones.
Nosotras,
danzas de triángulos encendidos,
de ojos de resorte de relojes antiguos,
de ficciones para los horizontes que nos rodean,
de letras de pulgas
en cuadernos de niños pequeños;
nómadas en geometría dispersas,
llenas de inocencias y de raptos
con nuestros infiernos acuchillados
en una fortaleza de luna encubierta,
gran teatro para desmontar nuestros huesos.
Nosotras, nacimos caminando
la lluvia desde los mares
arribamos con las anclas recogidas
y con una gato negro para cada ojo.
Archipiélagos de pieles morenas,
somos voz creada para las tormentas,
de hojas de coca sobre el tari
de pasos de fiesta sobre la periferia,
linaje para una especie que flota sobre el planeta,
somos camino sin huellas.
Nosotras
en una ciudad de piedra,
nacimos como buscando eclipses
en cópula entre el sol y la luna,
mudanza de ciclos
bajo cielos clandestinos
entretejidos para alguna ceremonia.
Somos herida de muerte esperando el final,
ojos de ángeles caídos y luciérnagas,
sendero bajo una noche perenne y taciturna.
De vez en cuando alargamos
los pasos alrededor de esta esfera
sólo para perdernos al otro lado del planeta.
Nosotras
incrédules e irreverentes
y llenas de certezas,
desvío del camino a las praderas,
huella que subirá el calvario
buscando reencarnaciones sin memorias.
Corpóreas y etéreas,
piel de espejismos
ríos grávidos y altura para nuestros abismos,
sensación de vuelo acuático.
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